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OHM – Seguridad y Salud Ocupacional

En muchos puestos, buena parte de la jornada transcurre frente a una pantalla. Las reuniones, los desplazamientos y las actividades de ocio pueden sumar más tiempo sentado al finalizar el día.

La OMS recomienda limitar el tiempo sedentario y reemplazar parte de él por actividad física, incluso de intensidad ligera. Cada oportunidad de movimiento puede contribuir a una rutina más activa.

Busca oportunidades que encajen con tu trabajo

En una jornada de oficina, algunas opciones son levantarse durante las pausas, caminar un trayecto breve por un área segura o alternar tareas que permitan cambiar de posición.

Estos cambios deben adaptarse a las capacidades de cada persona y a las condiciones del puesto. En actividades físicamente exigentes, la necesidad puede ser recuperar fuerzas o reducir la carga, en lugar de añadir más ejercicio.

Las pausas necesitan planificación

La empresa puede facilitar el movimiento organizando relevos, respetando descansos y evitando reuniones consecutivas sin margen para una pausa. Las actividades propuestas deben ser accesibles y permitir adaptaciones.

No existe una rutina única adecuada para todos. Una persona con molestias o limitaciones puede necesitar orientación individual antes de participar en determinados ejercicios.

El cuidado continúa fuera del trabajo

Para adultos, la OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. La actividad debe ajustarse a las capacidades y condiciones de salud de cada persona.

Las pausas durante la jornada complementan esa actividad. Un objetivo práctico es comenzar con cambios sostenibles y ampliarlos progresivamente: crear oportunidades para moverse resulta más útil que depender únicamente de la motivación del día.

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